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La vida moderna es cada vez más consciente de la salud. Las redes sociales están repletas de famosos y personas influyentes que nos explican cómo vivir mejor y durante más tiempo.
Pero los datos son irrefutables. Hay una epidemia de obesidad que sacude el mundo, y Estados Unidos es su epicentro.
En la actualidad hay más personas que nunca que padecen obesidad. De hecho, más Más de mil millones de personas en todo el mundo son obesasentre ellos 159 millones de jóvenes. En Estados Unidos, más del 40% de los adultos viven con obesidad, y los expertos predicen que será más de la mitad de la población estadounidense en pocos años.
Existe un claro vínculo entre nuestra dietas y enfermedades. Los científicos advierten de que la obesidad está estrechamente relacionada con otras enfermedades, lo que podría provocar más crisis médicas en la población en el futuro.
Pero los nuevos avances médicos podrían significar que el cambio está a la vista.
Abordar las causas profundas de la epidemia
La obesidad se define como tener un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30. En las dos últimas décadas, el número de adultos estadounidenses identificados como obesos ha aumentado 30%.
Esto se debe, en parte, a los cambios que se han producido en nuestra vida cotidiana en el mundo moderno.
Mientras que antes muchos trabajos implicaban una importante actividad física, los avances tecnológicos han automatizado gran parte de ésta y nos han hecho más sedentarios.
La expansión urbana y la intensificación de los centros industriales hacen que cada vez menos personas puedan ir al trabajo a pie o en bicicleta, con lo que pasan más tiempo sentadas en el coche.
Pero nuestra obsesión contemporánea por los excesos también tiene la culpa. Los estudios demuestran el tamaño de las porciones modifica radicalmente nuestra ingestalo que conlleva un importante aumento de peso. La ración media estadounidense se ha duplicado, o incluso triplicado, en las últimas décadas.
Medicamentos como la liraglutida y la semaglutida pueden ayudar a resolver este problema, ya que ralentizan nuestro sistema digestivo y nos ayudan a sentirnos saciados durante más tiempo, lo que facilita evitar comer en exceso.
¿Vínculo entre la obesidad y otros problemas de salud?
Ser obeso es malo para tu cuerpo en todos los sentidos. La pérdida de peso extra que soportas somete a tu cuerpo a una mayor tensión y puede provocar problemas en las articulaciones.
Los científicos también están especialmente preocupados relación entre obesidad y diabetes. Una cantidad excesiva de grasa corporal hace que el organismo sea menos sensible a la hormona insulina. Algunos estudios sugieren que las células grasas son más resistentes que las musculares.
Los medicamentos GLP-1 ayudan a contrarrestar este efecto. Inicialmente se desarrollaron como medicamentos antidiabéticos porque aumentan nuestra sensibilidad a la insulina. Esto ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre y el apetito.
Cambiar el curso de la epidemia
Las cifras son preocupantes, y hacer frente a la epidemia puede parecer como intentar cambiar el rumbo de un enorme petrolero: la inercia lo arrastra irresistiblemente hacia delante.
Por un lado, el mundo que nos rodea se ha adaptado a una población obesa, facilitando la inactividad y tentándonos con comidas grasas y azucaradas de proporciones cada vez mayores.
Por otra parte, incluso cuando decidimos que queremos vivir de otra manera, empezar puede ser difícil. Es difícil hacer ejercicio con sobrepeso, y nuestra biología se resiste a los primeros intentos de adelgazar.
Programas de medicación para adelgazar con receta podrían desempeñar un papel vital para contrarrestar ambas cosas. Proporcionan a las personas que intentan perder peso el apoyo de expertos, ayudan a luchar contra los factores biológicos que dificultan el inicio y complementan la dieta y la actividad de una forma que nunca estuvo disponible.
Estos medicamentos no son una cura milagrosa. Los científicos advierten de que, en última instancia hábitos saludables y una alimentación nutritiva son la clave. Pero para las personas que realmente luchan por ponerse en marcha, estos programas podrían cambiar por completo sus perspectivas, y nuestras perspectivas de combatir la epidemia de obesidad.
